Calcula entre 1,5 y 3 horas, dependiendo de si te vas directamente a las zonas principales o te detienes en cada espacio interactivo, piscina táctil y exposición interpretativa. Las familias con niños pequeños suelen acabar gastando más, sobre todo si incluyen en la visita la mesa de agua y la pared de proyecciones.
Lo más fácil es seguir la corriente natural del acuario en lugar de dar media vuelta. Empieza por las grandes zonas de observación submarina, ahora que aún estás concentrado, luego pasa al hábitat de los pingüinos y termina con las piscinas táctiles y las zonas interactivas para niños. Ese orden funciona bien porque el túnel y las secciones de la Antártida son las que causan mayor impacto visual, mientras que es mejor dejar los espacios interactivos para más adelante, cuando los niños necesiten un poco de variedad. No te lo puedes perder: el túnel de los tiburones, la «Aventura en el hielo antártico» y la colonia de pingüinos. Opcional: las pozas de marea y las actividades lúdicas digitales, que añaden entre 20 y 30 minutos a la visita y son lo más importante si vienes con niños.
El aprendizaje a tu propio ritmo funciona bien aquí porque la disposición es intuitiva y las indicaciones son fáciles de seguir. La guía solo te resultará realmente útil si quieres conocer más a fondo el cuidado de los animales, el trabajo de rescate y cómo funcionan realmente los sistemas de hábitat.
